El verdadero sueño de José de San Martín

Al llegar el primer presidente del Perú José de San Martín al gran puerto de Paita en el año de 1822, para supervisar a la aduana y sobretodo abastecerse de recursos logísticos y poder continuar después con su viaje marino, e ir a encontrarse con Simón Bolívar en Guayaquil, fue recibido por el patriota de Paita Francisco Frías Adrianzen, quien proclamó la Independencia de Paita un 14 de enero de 1821, junto al alcalde de nuestra ciudad Miguel Pizarro Chumo y la población, le brindaron una cálida y cordial bienvenida; tratando posteriormente sobre asuntos políticos, militares y otros temas de interés social para el puerto de Paita.

San Martín elogió a la gente de Paita por su patriotismo, al habérsele remembrado sobre el gran aporte de Victoriano y Andrés Cárcamo, quien junto a valientes paiteños en los albores de la gesta libertaria, un 17 de marzo de 1821 logran capturar el pailebot español “Sacramento”, convirtiéndolo en el primer aporte a la República, porque fue el primer buque de guerra que tuvo el Perú con el nombre de “Castelli” honrando así al gran político argentino Juan Castelli; esta nave obtenida por los patriotas de Paita marcó el nacimiento de la Marina de Guerra del Perú.

Asimismo durante su estadía, el Protector del Perú fue conmovido por la belleza natural del silencioso y tranquilo mar, que era una hermosa bahía de aguas cristalinas; también por los relatos históricos de la afluencia de grandes barcos extranjeros y la llegada de navíos piratas; Paita Mochica; la estadía del inca Huayna Capac en Colán durante cuatro años, viviendo junto al “Sol de Colán” y legando su Real estirpe en la familia Macharé; e incluso de mitología local como era la presencia de Tayta Inti y Tayta Wiracocha; el santuario místico de Tacaynamo en el “Cerro Azul”, el cual era considerado como un monte sagrado, entre otros interesantes relatos.

Cierto día en que San Martín se encontraba recostado en una de las palmeras, entre la blanca arena y observaba extasiado a los delfines que saltaban felices y libres frente al puerto, con la agradable brisa marina le vino a la mente entre sueños el recuerdo de su entrañable amigo del alma el General Manuel Belgrano a quien conoció en enero de 1814, pero que desde antes ya se guardaban aprecio, admiración, y porque era el creador de la bandera de su país Argentina; cuando se enteró de su muerte un 20 de junio de 1820 recordó que aquél fue uno de los días más tristes de su vida, porque juntos habían planificado el “Plan Continental”; entonces como tributo a quien también promovió la emancipación de Hispanoamérica y defendió Buenos Aires, es que decide que la bandera peruana sea similar a la creada por su amigo en 1812 y que fuera oficializada en 1818.

La combinación de la inmensidad del cielo azul y del infinito mar azul que le representaban el poder de la absoluta libertad, le trajo también el recuerdo de la bandera que tenía su patria Argentina que consideraba debía ser el mismo sentir de todos, siendo lo que determinaría que la bandera peruana debía de ser de color azul con el sol amarillo en representación del Dios del Imperio Inca “Tayta Inti” en el centro, y ya el mariscal Guillermo Miller la había utilizado en ocasiones en el sur peruano desde 1820, siendo el primero en izar una bandera como insignia del Perú republicano, la cual era de color azul y el sol inca en el centro, porque era el mismo sentir de toda la expedición libertaria y en tributo a la madre patria El Tahuantinsuyo.

De esa manera, meditando en la belleza de la naturaleza San Martín asintió también a la inspiración que tuvo el General Manuel Belgrano cuando contemplaba la naturaleza, copiando la conjunción del cielo y las nubes, que darían origen a la bandera de Argentina, recordando que el Gobierno resolvió reconocer desde 1812 a los colores blanco y azul celeste, aboliendo el color rojo y romper así con la Corona española, así los europeos se ensañen con los movimientos revolucionarios y corran la misma suerte del inca Tupac Amaru II en 1781; en tributo agregaron después el sol inca, por ser un símbolo americano de notable identidad, grandeza y prosperidad.

Evocaba también sobre la carta que Belgrano le escribió una navidad de 1813: “Soy solo, esto es hablar con claridad y confianza; no tengo, ni he tenido quien me ayude y he andado los países en que he hecho la guerra, como un descubridor, pero no acompañado de hombres que tengan iguales sentimientos a los míos (…). Espero en V. un compañero que me ilustre, que me ayude y quien conozca en mí la sencillez de mi trato y la pureza de mis intenciones, que Dios sabe no se dirigen ni se han dirigido más que al bien general de la Patria y sacar a nuestros paisanos de la esclavitud”.

Antes de embarcarse para enrumbar a Guayaquil, San Martín agradeció la colaboración de los pobladores durante los días de su estadía, atendiendo al vecindario que le había solicitado el abastecimiento de agua, de inmediato San Martín efectúa una orden en Paita al administrador de la aduana, que era la primera recaudadora de tributos que tuvo el país desde la época colonial, el cuál cumple ipsofacto dicha disposición y construye la obra del pozo de Paita. La población generosa abasteció a la tripulación para el viaje con productos y los platos típicos de Paita como son el ceviche, bollos de pescado, el escabeche de pescado y otros variados potajes, por haber sido Paita la puerta de ingreso y salida de diversos visitantes extranjeros.

Nuestra gente en agradecimiento y gran identidad, luego de haberse empapado desde la misma voz del General San Martín que el objetivo final sería el de unificar a todo América y ser una sola fuerza junto a Bolívar en el norte, mediante el “Plan Continental”; valorando sus virtudes y sus ideales de unión y libertad, fueron motivados a determinar tiempo después que las principales calles de Paita, lleven de nombre “San Martín” y “Bolívar”, como honra al anhelado sueño del ilustre visitante, celebrando con vivo interés y hermanados en el puerto, el “Día de las Américas” como gesto de esperanza e ir propiciando el cumplimiento del sueño de San Martín que estaba basado en la hermandad y plena unidad de América, que sería la señal de la consumación y garantía de una inmortal libertad, tan inquebrantable como el mar y el cielo.

Finalmente, tras alejarse el líder San Martín de nuestro país, nunca se imaginaría que años después los destinos de nuestra patria volverían a caer en manos de extranjeros y malos criollos, que eran los hijos de españoles nacidos en el Perú, quienes no querían que el Perú se independice para no dejar la aristocracia, participando en la guerra civil de “peruanos” criollos contra peruanos incas; estos limeños en su lealtad a España conspiraron y ofrecieron resistencia y se encargaron de siempre gobernarnos, adueñarse de todo y pervertirse políticamente traicionando en ocasiones a la patria al optar por beneficios particulares y de Lima, olvidándose de proyectar y lograr el bien común para todos los ciudadanos en todo el país, tan solo engañaron siempre con falsas promesas de una real descentralización, inclusión y progreso; alterando los registros históricos, hasta se ensañaron en desterrar el sentir musical nacionalista que era el oriundo huayno y por tal motivo lo consideraron como despectivo, imponiendo a la música criolla que consistía en el europeo vals, los criollos preferían a la música de sus esclavos que era de origen africano basado en exóticos ritmos llamados “negroides”, y así intentar a toda costa que el huayno sea desplazado, descartado e ignorado; habrían descartado incluso a la original bandera y ordenado cambiarla, asemejándola con nuevas versiones a la de España que es rojo, amarillo y rojo, como tributo al país europeo que ellos consideraban su “madre patria”.

Con el tiempo quedó en el completo olvido, que San Martin un día fortaleció su inspiración sobre la primera bandera del Perú que tenía los colores azul y amarillo en el puerto de Paita, soñando en que tengamos un único símbolo que era la libertad, hermanados  en un mismo sentir, una sola fuerza y una similar bandera; porque el simbolismo de los colores coincide con el origen de la bandera de su país Argentina, ligado a que el autor de tal símbolo fue su entrañable amigo el General Manuel Belgrano, por tales motivos no cabe duda que la primera bandera peruana sintetizaría también la gran amistad y hermandad que existió entre estos dos grandes próceres.

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